Geología de Alicante

EL CABEÇÓ D’OR

INTRODUCCIÓN GENERAL A LA GEOLOGÍA DEL ITINERARIO

Desde el punto de vista geológico el Cabeçó d'Or pertenece al dominio Prebético de las Zonas Externas de la Cordillera Bética, y más concretamente a lo que Jerez Mir (1981) denomina Prebético Interno Central o Prebético de Alicante.
 
Una de las principales características de este relieve es que se puede observar una serie cretácica muy completa y variada (figura 2). De forma resumida y siguiendo la división establecida por Andreu (1997) los materiales aflorantes en el Cabeçó d'Or y su entorno próximo son:
  • 1. Calizas jurásicas (J). Se trata de un conjunto de calizas micríticas grises que cambian hacia techo a calizas ricas en oolitos y foraminíferos. Las calizas micríticas suelen mostrar grandes bancos carbonatados sin apenas estratificación, aspecto que pierden hacia techo al disponerse formando estratos. El espesor de estos materiales se desconoce con exactitud, pero se estima que sobrepasan los 400 m. Son los materiales más antiguos que se encuentran en el entorno y su depósito tuvo lugar, en un ambiente de plataforma, entre el final del Jurásico y el Cretácico inferior (160-135 millones de años).
  • 2. Calcarenitas y arenas (C-1). Es un tramo de carácter detrítico compuesto por arenas de cuarzo frecuentemente cementadas por carbonatos y que en el paisaje suelen dar tonos ocres. En general, están bien estratificadas y en algunos de sus estratos es posible reconocer laminaciones paralelas o cruzadas. Su espesor no sobrepasa los 50 m y su edad corresponde al Cretácico inferior (Neocomiense, 135-130 millones de años).
  • 3. Margas con amonites (C-2). Sobre el conjunto detrítico se dispone una formación margosa, aunque con intercalaciones de estratos más carbonatados. En general, ofrece una coloración pardo-verdosa y gris-azulada, y se caracteriza por la abundancia de restos de ammonites. El espesor puede llegar a 70 m y su edad, aunque algo más reciente, también corresponde al Cretácico inferior (Neocomiense-Aptiense, 130-115 millones de años).
  • 4. Calcarenitas con orbitolinas (C-3). En continuidad gradual con el conjunto anterior se disponen niveles calizo-arenosos alternantes con otros más blandos margoso-limosos. Se caracterizan por la presencia de orbitolinas, las cuales son extremadamente abundantes en algunos niveles del techo de la formación. La potencia supera los 100 m, y su edad es Aptiense-Albiense (115-100 millones de años). La dificultad de establecer un límite claro entre esta unidad y la anterior es la razón por la que en cartografía se representan conjuntamente bajo la denominación C-2-3.
  • 5. Calizas arrecifales (C-4). Esta formada por calizas grises y cremas con oolitos que contienen abundantes restos de corales, algas y rudistas. El espesor no suele sobrepasar los 10 m. En la vertiente occidental se acuña hacia el S y termina por desaparecer. La edad de estos materiales es Albiense (100 millones de años).
  • 6. Margocalizas con erizos (C-5). Sobre la construcción arrecifal se dispone una secuencia rítmica de margocalizas-arenosas y margas limosas de coloración pardo-grisácea. Una característica de este conjunto litológico es la presencia de erizos. En las inmediaciones de Aigües su espesor puede llegar a sobrepasar varios centenares de metros. La edad corresponde al Albiense-Cretácico superior (100-90 millones de años).
  • 7. Calizas blancas (C-6). De edad Cretácico superior (Senoniense, 85-65 millones de años), se trata de calizas tableadas blancas con algunas intercalaciones de niveles margosos. Éstos últimos tienden a aumentar hacia techo. Finalizan con un tramo de calizas margosas rojas que dan paso a los materiales del Terciario. Su potencia es variable pudiendo llegar a alcanzar los 50 m en algunos puntos.
  • 8. Margas y calizas bioclásticas (T). Rodeando gran parte del relieve del Cabeçó d'Or afloran unos materiales del Terciario. De forma discordante sobre la serie cretácica se compone de margas blancas intercaladas con calizas bioclásticas ricas en macroforaminíferos. Estas calizas muestran un carácter típicamente turbidítico, pudiendo reconocerse la presencia de estructuración interna. La potencia que adquieren es elevada pudiendo sobrepasar los 300 m.
  • 9. Coluvial (Q). Se incluye bajo esta denominación los piedemontes y canchales, siempre situados en la laderas de la sierra y base de los escarpes. Se disponen discordantemente sobre el resto de los materiales y están constituidos por fragmentos heterométricos de materiales calizos procedentes de la erosión del relieve. Cuando no se trata de canchales suelen estar embebidos dentro de una matriz arcillosa.

 
 
 
 
 
Figura 2. Columna estratigráfica del Cabeçó d'Or.
 
 
 
 
 
 
 
Figura 3. Mapa geológico del Cabeçó d’Or.
 
 
 
 
 
 
 
 
En cuanto a la estructuración, el Cabeçó d'Or corresponde a un anticlinal con dirección aproximada N-S cuyo flanco oriental adquiere buzamiento en torno a  45º-50º, mientras que el flanco occidental muestra una disposición vertical que incluso llega a invertirse, como sucede en las inmediaciones de la Cueva de Canalobre. En el núcleo del anticlinal se encuentran las calizas jurásicas, reposando el resto de la serie cretácica en ambos flancos (figuras 3 y 4).
 
La estructura de detalle del pliegue presenta un elevado grado de complejidad, ya que su flanco occidental se encuentra afectado por fallas inversas N-S que dan origen a pequeños cabalgamientos. Por otro lado, la estructura también se encuentra afectada por fallas oblicuas a la dirección del relieve que provocan el levantamiento y hundimiento de algunos bloques.
 
 
Figura 4. Corte geológico del Cabeçó d’Or.
 
 
La dirección del Cabeçó d'Or N-S no coincide con la orientación general de la Cordillera Bética ENE-WSW, lo que ha sido motivo de debate entre distintos autores. Entre las causas que han sido invocadas para interpretar esta orientación particular se puede destacar: la extrusión jurásica o expulsión de los materiales jurásicos de su emplazamiento original como consecuencia de una sobrepresión de este lugar durante la principal fase orogénica (Polveche, 1963); la existencia de fenómenos halocinéticos posteriores a la principal fase orogénica que dieron lugar a un diapiro abortado, es decir que no llega a aflorar los materiales evaporíticos triásicos (Rodríguez-Estrella, 1977); y finalmente, por la existencia de esfuerzos E-W, previos a la compresión bética, es decir, debido al resultado de interferencia de direcciones de paleoesfuerzos (De Ruig et al, 1987).