Geología de Alicante

MORAIG

MORAIG

Itinerario de Moraig
El patrimonio geológico y paleontológico de la provincia de Alicante es rico, diverso y de alto interés científico, como queda evidenciado por los frecuentes hallazgos de yacimientos singulares de fósiles de vertebrados e invertebrados, tanto terrestres como marinos. En esta región afloran extensamente materiales sedimentarios, con edades que abarcan desde el Triásico hasta el Cuaternario, que fueron depositados en ambientes muy diversos, desde continentales hasta marinos someros (costeros y de plataforma) y profundos (taludes y cuencas). Por esta razón, en esta región los yacimientos de fósiles son abundantes y variados, tanto en lo que se refiere a los taxones presentes como a los estados de conservación de los fósiles.
Los materiales de edad jurásica que afloran en la provincia de Alicante ejemplifican esta diversidad de ambientes de depósito y por ende de fósiles y modos de fosilización. Por una parte, hacia el Norte y Noreste de la provincia afloran facies someras de plataforma, relativamente próximas a la costa, con asociaciones de organismos mayoritariamente bentónicos de aguas poco profundas (por ejemplo, corales y algas). En cambio, en el Suroeste (Sierras de Crevillente y Reclot) dominan los ambientes marinos abiertos con asociaciones fósiles que incluyen restos de invertebrados bentónicos (braquiópodos, equinodermos, crinoides) y necto-planctónicos (ammonites y belemnites).
Como ejemplo de este último contexto paleogeográfico se ha seleccionado un afloramiento con materiales del Jurásico Inferior y Medio situado en el Cerro de la Cruz (Fig. 1) de la Sierra de Reclot (término municipal de La Romana; Hoja 870, Pinoso, a escala 1:50.000).
Figura 1
Al perfil se accede por la carretera que enlaza las localidades de La Romana y La Algueña (CV-840). Los mejores niveles fosilíferos, numerosos, bien expuestos y con excelente continuidad lateral, se sitúan en un pequeño barranco de la ladera sur del Cerro de la Cruz. El recorrido a pie por el afloramiento incluye siete paradas en una distancia aproximada de 2 Km. Todo el itinerario transcurre campo a través por las vertientes del barranco, aunque no resulta peligroso ni difícil de transitar (Fig. 2).
Figura 2
Este afloramiento, que es bien conocido desde hace tiempo (Jiménez de Cisneros 1910, 1912, 1915, 1926 y 1927), posee buenas condiciones de exposición y una importante riqueza y diversidad de fósiles entre los que destacan los ammonites y los braquiópodos. Recientemente ha sido estudiado por García-Hernández et al. (1988), Iñesta (1988), Fels (1995), Nieto Albert (1997) y Sandoval y Checa (2002). Desde el punto de vista patrimonial puede ser considerado como uno de los yacimientos más notables del Jurásico Inferior del sureste de España debido a la excelente conservación de los fósiles. Por otra parte, su contexto paleogeográfico convierte a este afloramiento en un punto clave para la interpretación paleoambiental de los depósitos que se acumularon en las plataformas epioceánicas mesozoicas (desarrolladas en bloques levantados en medios oceánicos alejados del continente). En efecto, en este punto es posible precisar la importancia de los diferentes factores paleotectónicos, sedimentarios, paleoecológicos y tafonómicos que actuaron en este tipo de plataformas, tan características del Jurásico de la Cordillera Bética.

 

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